

Los nombres de las casas, en un barrio de casas con nombre como es el nuestro, dicen mucho de las personas que viven y vivieron en ellas. Con el paso del tiempo algunas llevan directamente nuestro pensamiento a las personas que un día las habitaron, a las que conocimos, a las que quisimos y apreciamos. Produce melancolía recordar como aquellos con los que entramos alguna vez en esas casas de El Porvenir hace ya tiempo que faltan, pero también produce alegría comprobar como la huella que dejaron en nosotros hace que no dejemos de pasar por esas puertas sin tener un pensamiento para ellos.