lunes, julio 09, 2007

Carmelo

¿Os acordais de Carmelo?. A secas, no hacían falta apellidos. A medio camino entre sacristán y personaje de Berlanga con cuatro pelos a medio afeitar, era un tipo apreciado por todos, hasta cuando se pillaba los sofocones tan tremendos que de vez en cuando le facturaba ese úlitmo hervor que no se remató en su cabeza.
Durante años y años llevó el guión sacramental de La Paz el Domingo de Ramos y en la procesión de impedidos, hasta que un año por no aguantarlo más le dieron un cirio y el antifaz acabó de mala manera. Entoces sacaba una vara, por supuesto en el guión sacramental, y todo El Porvenir lo saludaba por su nombre al pasar junto a él, a lo que incrédulo preguntaba ¿cómo me has conocido?. Hasta con la cara tapada era inconfundible, con esos andares no cabía la duda.
Se arrimaba con habilidad a los conocidos en las barras de los bares y tascas del barrio esperando una mirada complice al camarero para castigarse una cerveza, así hasta que se iba con sus "andares de mecedora vieja", como lo definió en un artículo en ABC un querido vecino. Se marchaba hasta Nervión donde vivía con una hermana; pero vivir, lo que se dice vivir, vivía en El Porvenir.
Con Don Antonio, el cura, y Paco Lobo, el sacristán, formaba un trio permanente por las calles del barrio. Ya no están ni Don Antonio, ni Paco, y Carmelo se marchó para no volver nunca más por sus calles, alguna vez lo he visto, hace ya tiempo, y me alegré de ver que andaba bien. No sé como estará ahora.
En la pared de uno de los bares nos dejó, antes de marcharse, un poema tan destartalado como él, a modo de herencia, recordando que la primera vez que no salió de nazareno.
Era indefinible. ¿Os acordáis de Carmelo?

9 comentarios:

el aguaó dijo...

Todos los barrios suelen tener un personaje entrañable y querido por todos los vecinos.
Estos aspectos hacen de unión entre las personas. Aunque parezcan detalles banales, no lo son.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me has dado una alegría. Hace muchos años que no lo veo y me he acordado de él en esta época de triunfos del Sevilla FC.
Alguna vez coincidí con él en la grada del Sánchez Pizjuán y cuando se le cruzaban los cables era tremendo. ¡Lo que salía por esa boquita con destino al árbitro o su familia!.
Seguramente habrá disfrutado mucho con los títulos del Sevilla -como todos los sevillistas del barrio-, ya que sentía por el club casi la misma devoción que por la hermandad.

bogar dijo...

Como siempre he vivido en el Tiro de Linea,tenia mucha relación con la gente de la Paz;con Eugenio,Isidoro,Juanito Robles y andar por el Porvenir y no ver a Carmelo andando con los pies "peleaos" por la calle Rio de la Plata era algo raro.Recuerdo que una vez le dijeron de broma que la Virgen de la Paz iba allevae debajo del manto un escudo del Betis y me parece que todavia está corriendo el que se lo dijo.Que bonito es recordar cosas pasadas con tanto cariño.
Saludos

Anónimo dijo...

Ciertamente era un personaje gracioso, bueno había veces que lo
cogías de rebote y ufffff.
Recuerdo la incompatibilidad que tenía con Paquito (vivia arriba del
Bar de Pedro en C/ Santa Rosa) o con Antonio Amores (era el recadero
de Jorge el Zapatero de la C/ Santa
Rosa, junto a la tienda de Vicente)
o con José Manuel (el hijo de Rompetehos de la C/ Río de la Plata
que todo su afán eran los cines que
habían existido en el barrio, etc.)
en fín, cada..... con su tema.
Recuerdo de joven cuando ibamos a la Hermandad a limpiar la plata días ante del Domingo de Ramos (la
limpiabamos en la puerta junto con
unos soldados que todos los años mandaban del cuartel)con Luis Zambrano, Miguel Puig, Antonio Barrón, etc. y en aquellos entonces
empezó a aparecer por la casa Hermandad. Después, como es natural, acababa en la bodega de la
C/ Progreso (D. Francisco y Pepe La
Polaca y Manolito el hermano del Garbanzo) o en casa Pedro buscando algún "amigo" para darle el sablazo
de un par de "tanques". Recuerdo que años más tarde, le dije un día
en el Bar Revilla, que le pagaba toda la cerveza de la semana, si lo veía con los zapatos limpios. Estaban de testigos Carlos Sánchez
Arjona, Antonio León, Enrique, en fin los de siempre en esa tertulia.
Carmelo me dijo, que limpio, limpio, solo el Domingo de Ramos.
Para él era lo máximo. Por cierto,
los Sabados Santos, si lo vísteis
alguna vez, los zapatos eran cera
de todos los colores, ja, ja, ja,
Yo de broma de decía "Caramelo" en
vez de Carmelo.

Anónimo dijo...

Recuerdo un Domingo de Ramos, Parque de María Luisa, Carmelo en una de las suyas con una señora viuda "flamencona" a la que habia pisado...Imaginate, amigo Vicente el revuelo que allí se lió.
Personaje reconocible incluso vestido de nazareno.

calleferia dijo...

Cierro los ojos y lo veo preparándonos una mesa a las juventudes del Domingo de Ramos que asistimos a una conferencia de Miñarro en unas dependencias que tenía la Parroquia detrás del jardín, y cómo (cual guardian cuartelero) se ponía en la puerta para que al entrar y salir nadie hiciese ruido.
Mi sorpresa ha sido al leer tu entrada y conocer que ya no aparece por allí.

Glauca Maria dijo...

Vaya, que personaje mas curioso, lo que aprende una pasandose por aquí.

Anónimo dijo...

Conmigo tuvo un enfrentamiento y decía que iva a quemar las alfrobras iglesia cuando se engalanaba

Anónimo dijo...

Conmigo tuvo un enfrentamiento y decía que iva a quemar las alfrobras iglesia cuando se engalanaba