miércoles, enero 30, 2008

Una calle, una casa, una persona, un día


Que título más raro ¿verdad?. La calle es la calle Porvenir, la que cruza el barrio desde la antigua vía del tren hasta el Parque.

La casa es un bloque de viviendas humildes, del año 39, del arquitecto cántabro José Manuel Bringas. En él hay toda una memoria del comercio del barrio: la pescadería de Manolo Reina; el taller del sobrino de Luis, Dopla; la antigua zapatería donde trabajaba aquel zapatero tan serio del zapato con alza, con el mandil de cuero y su bigote; la también desaparecida quincalla de Rosarito, donde vendía de todo, lo que se dice de todo; y la Farmacia de la esquina de la calle exposición, que fue de Eloisa y antes lo había sido de su padre, pero ahí no llego, y que ahora es de Enrique.

Una persona, de esas que han vivido toda la historía del barrio, de las que todo el mundo conoce por su nombre, porque casi que estaba allí antes de que pusieran las primeras piedras. Vínculado a la Paz desde los primeros años; cuando, como él contaba, los pasos llegaban a la iglesia el sábado por la noche y se montaban hasta la mañana del Domingo de Ramos, con el tiempo justo para cambiarse y volver con los primeros nazarenos saliendo a la calle. Con un sólo dígito en la nómina de hermanos y que hasta hace poco vistió la túnica blanca con botones azules.

Un día, el 24 de enero, festividad de la Virgen de la Paz, el día que dijimos adios para siempre a Pepe Córdoba. Su Virgen no estaba en el altar, estaba de besamanos en el suelo, a su lado.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Te olvidas, en los locales de ese
edificio, de un taller que arregla-
ba las bicicletas, muy pequeñito con casi todo en medio de la calle.
También existía una tiendecita de
ultramarinos (hoy llamadas Abace-rías)que la regentaba un señor ma-yor con su esposa, por cierto, te-nían las galletas de chocolate más rancias del barrio. Más adelante con le tiempo, montó en uno de esas
Acc. o locales, una carnicería el
famoso Esteban, quien tenía otra en
la calle Progreso, frente a la bo-
dega y junto a la farmacia y a Pan
y Tortas. Vaya personaje. Ja, Ja,
En fin de vez en cuando merece la
pena recordar. Un saludo para todos.

del porvenir dijo...

Gracias por el apunte, no recordaba los ultramarinos, pero te puedes creer que dude con el taller de las bicicletas, pero no tenía la seguridada de que fuera allí, gracias por recordarlo. Tampoco sabía que Esteban se hubiera "diversificado" por allí je, je
Un saludo amigo anónimo

gazpacho con arepa dijo...

en esa Farmacia y mientras estudiaba la carrera, se llevó muchos años de repartidor, Joaqui, hermano de la Paz y gran bético

del porvenir dijo...

Que sustituyó a Javi Cabrera qu también cumplía los dos requisitos que has puesto.

el aguaó dijo...

Bonito homenaje querido Del Porvenir.

No puedo decir nada sobre el barrio, pues aunque creía que lo conocía, no lo había descubierto. Pero bueno... para eso te tengo a ti.

Un abrazo.

el valla dijo...

En efecto, asi es.

botones coloraos dijo...

Pues sí, amigo.Las cosas que nos depara la Providencia.Quizás lo que el bueno de Pepe, y cualquier hermano,hubiese soñado.
Que la Virgen de la Paz lo tenga en su gloria.

Jose Luis Vivero dijo...

Hola, este blog me trae memorias olvidadas. Yo vivía en los bloques de ladrillo de Felipe II, pero fui al colegio Porvenir (uno dela ño de la guerra), que luego fue Joaquin Turina. Estaba en la calle Gonzalo Díaz. Luego lo tiraron..
También fui al Alfonso X, y a un jardin de infancia que había cerca del Tenis Betis (con la calle del Alfonso X).
Y me acuerdo tela del Puesto de chucherías de Juan, amable quiosquero con sus gafas de culo de botella. Donde comprabamos los pica-picas y aquellos flags largo y los anchos de 8 pesetas que era la gloria bendita.
Por cierto, el puesto estaba justo en las esquina entre Porvenir y Diego de la Barrera, enfrente de la Farmacia.
Y fui también al Gimnasio de Taewondo de Jose Antonio, a hacer mis primeras mañas de pegar ostias.
Joder, que tiempos.
Un saludo y gracias por este blog

Onio dijo...

Todo un detalle hacer mención a mi abuelo Pepe Córdoba, la persona que me hizo querer a un barrio y a una hermandad, Muchas Gracias.