domingo, marzo 22, 2009

Papeletas de sitio. 5ª semana de Cuaresma


Las casas de hermandad son un bullir de hermanos en estos días, colas esperando la deseada papeleta que un año más, y van..., te autoriza a formar en el cuerpo de nazarenos de uno u otro paso. Esa papeleta te llevará a aparecer en la lista de la cofradía, ante la que está ese nazareno que hoy en día, muchos años después de esa foto, lleva a sus hijos de la mano a buscarse deseosos en la misma lista. Entonces éramos unos cientos, ahora mil y pico, pero el motivo es el mismo.
¿Qué hago yo aquí?. ¿Por qué salgo de nazareno?. Cada uno tendrá una respuesta distinta a estas preguntas y no seré yo quien pretenda indagar en lo privado que cada año pone en las calles de Sevilla a los nazarenos. Mi reflexión me lleva a vivir un hito en el camino de mi fe, camino con altos y bajos, quién no los tiene, a interiorizar la certeza de lo que da sentido a mi vida cada día. Las hermandades, y con ellas las cofradías, son objeto de controversia por el fin que mueve su naturaleza. Yo no entiendo de controversias, el sentido está en años, siglos de devoción a sus espaldas, con mejores momentos y malas rachas. ¡Claro que sí!. ¿Cómo iba a ser si no?. Pero aquí seguimos los nazarenos, personas del siglo XXI, hombres y mujeres de nuestra sociedad, guiados por la misma fe que heredamos, más allá del devenir de los tiempos, las modas o los vientos que soplen.

4 comentarios:

Edward dijo...

y que sea así por mucho tiempo...es mágico ver como miles y miles de personas participan de lo mismo...cada uno con sus motivos, sus historias...

Una suma de anónimos.

Aprovecho la entrada para comentarte, tres ver las imágenes del Señor de la Victoria con corona de espinas ¿saldrá así este Domingo de Ramos.

Un saludo...a dos semanas de que vuestra cofradía a estas alturas de la noche esté de vuelta por su barrio.

Alberto dijo...

En estos días tan confusos religiosamente hablando sobre todo, me alegro leer algo como esto, desde aquí, desde la lejanía de esa tierra... Cuando me marché de Sevilla, con 18 años, hace 55, casi como si fuera mi "despedida" salí de nazareno con la Cofradía del Porvenir, no hicimos la Carrera Oficial porque llovió, pero no lo olvidaré nunca... No nacido en Sevilla aquello fue como si dicha ciudad me adoptase del todo... Más tarde un comentario de Matias Prats (padre) me convenció de mi adopación al decir algo como: "...uno es de donde hace el Bachiller...". Yo lo hice en Sevilla. ¡Ojalá tengais una climatología inmejorable!

Anónimo dijo...

Este Domingo de Ramos un nazareno de la Paz volverá a darle a mi hijo su primer caramelo. El niño ya es mayor de edad, es posible que ni siquiera esté allí, en el ensanche que abre la cofradía cuando sale de la avenida de María Luisa. Es probable que ande de acá para allá con sus amigos, descubriendo la tarde más hermosa de la ciudad. Pero alguien estará allí y volverá a sentir aquella emoción, los ojos abiertos del niño, de par en par, como si quisiera tragarse toda la luz del Domingo de Ramos. Aquel caramelo pertenece a lo mejor de mi memoria. No conozco a ese nazareno, pero aquel gesto se lo agradeceré mientras viva. Creo que la Semana Santa está en esos detalles, en esa comunidad de afectos, en el amor compartido, en la infancia recuperada, en la búsqueda incansable del Nazareno y de sus nazarenos. A partir de aquel momento, tu cofradía está marcada por ese acto sencillo que a nadie llamó la atención, que no fue noticia, que pasó desapercibido para el mismo nazareno que le dio a mi hijo su primer caramelo. Hoy, al cabo de los años, su padre lo recuerda con esa emoción contenida que permite pulsar las teclas del ordenador pero que impide contarlo en voz alta. Perdón por la extensión. Pero sé que te gustará leerlo. Hasta el Domingo de Ramos, que me saludarás bajo tu antifaz del color de la pureza, que la Paz sea contigo y con todos nosotros.
Gracias.

del porvenir dijo...

Querido Edward, contestando a tu pregunta, el Señor de la Victoria no saldrá con la corona. La imagen era impresionante, aunque a mi particularmente me gusta más sin ella.
Alberto, son emocionantes tus palabras, y seguro que también lo son tus recuerdos, no sabes como agradezco lo íntimo de tu comentario. Casi lo mismo puedo decir de lo escrito por el participante "anónimo", eso que tu describes desde fuera es similar a lo que a veces he comentado sobre lo que se siente siendo los primeros nazarenos de la Semana Santa.